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En el Día Mundial del Agua, más de cinco millones de colombianos siguen sin acceso pese a avances en infraestructura urbana

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Cada 22 de marzo el mundo conmemora el Día Mundial del Agua, una fecha que históricamente ha puesto el foco en la conservación de este recurso vital. Sin embargo, en 2026 la conversación da un paso más allá y nos enfrenta a una realidad ineludible: el agua también es una cuestión de igualdad.

Mientras para algunos es un recurso disponible con solo abrir un grifo, para millones de personas sigue siendo un privilegio. Este año, el Día Mundial del Agua invita a reflexionar no solo sobre cómo protegerla, sino sobre cómo garantizar que su acceso sea justo para todos.

Bajo el lema “Donde hay agua, hay igualdad”, la conversación global pone el foco en una realidad clara: el acceso al agua define el presente y el futuro de las comunidades. En Colombia, sin embargo, este llamado llega en medio de profundos contrastes técnicos y sociales.

Aunque el país ha logrado avances importantes —la cobertura urbana alcanzó el 88%, un salto significativo frente al 75% registrado en 2024—, la brecha sigue siendo evidente fuera de las ciudades. En las zonas rurales, la situación continúa siendo crítica: apenas el 12,6% de los municipios supera el 90% de cobertura, y más de 5 millones de colombianos aún no cuentan con acceso a agua potable apta para el consumo, según alertó la Contraloría a finales de 2025.

«El agua es el vehículo principal de la equidad. En un país donde todavía se requieren $126 billones de inversión para cerrar las brechas de saneamiento y donde solo hemos alcanzado el 50,7% de avance en el Objetivo de Desarrollo Sostenible 6, nuestra labor técnica cobra un sentido social urgente”, explica Yurani Palacios, gerente de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de Pavco Wavin.

Desafíos y oportunidades en el manejo del agua

El uso adecuado y responsable del agua es un factor fundamental para garantizar su disponibilidad tanto en el presente como en el futuro. Adoptar hábitos de consumo consciente permite proteger este recurso vital y asegurar que pueda seguir abasteciendo a la población de manera sostenible. Además, contribuye a prevenir situaciones como las que se vivieron hace aproximadamente año y medio en Bogotá, cuando fue necesario implementar un sistema temporal y zonal de racionamiento como medida preventiva para promover el ahorro y ejercer un mayor control sobre el consumo de agua.

“En este contexto, también resulta clave fortalecer las redes de distribución. Contar con sistemas hidráulicos inteligentes, bien construidos y libres de fugas permite aprovechar al máximo el recurso disponible, evitando pérdidas en el camino que, además de ser costosas, terminan inflando las tarifas para los usuarios o presionando innecesariamente las fuentes abastecedoras, especialmente durante periodos de sequía” completa la experta.

De igual manera, el saneamiento básico cumple un papel esencial en la gestión integral del agua. Una adecuada administración de las aguas residuales mediante alcantarillados modernos contribuye a prevenir crisis ambientales y sociales. En distintas regiones del país, proyectos de mejoramiento de redes hidráulicas en zonas de alta montaña, como en el entorno de Bogotá y en el norte del Cauca, demuestran que es posible llevar infraestructura y bienestar a comunidades que, además, cumplen un papel clave en la protección de los ecosistemas.

A esto se suman iniciativas como la captación de aguas lluvia para su reúso en escuelas rurales, soluciones que están permitiendo que la salud, la higiene y el acceso al agua dejen de ser un privilegio y se consoliden como un derecho para todos.

Guardianes del flujo y cultura ciudadana

La gobernanza del agua requiere de una organización comunitaria sólida. Los líderes locales deben actuar como «guardianes del flujo», identificando problemas de manera proactiva. Una técnica sencilla para las familias es la detección de fugas invisibles mediante lecturas nocturnas del medidor; si hay cambios sin consumo, hay una fuga que compromete la igualdad de todos.

Asimismo, la responsabilidad se extiende al manejo de residuos en el hogar: arrojar aceites de cocina o toallitas húmedas por el sifón no solo dificulta el tratamiento en las plantas (PTAR) haciéndolo más costoso, sino que genera obstrucciones que colapsan el sistema en temporadas de lluvias.

Frente a las inundaciones que suelen afectar las vías, la solución reside en la cultura ciudadana tanto como en la ingeniería. Los pozos de inspección no son basureros; son estructuras vitales de mantenimiento. En este Día Mundial del Agua, el llamado es a la pedagogía y la acción. La igualdad fluye cuando la infraestructura técnica se une a una comunidad que vigila y protege su sistema de saneamiento, entendiendo que cada gota ahorrada y cada tubo bien cuidado es un paso hacia un país donde el agua sea, por fin, un derecho garantizado para los 5 millones que aún la esperan.