Millones de personas en mercados como Estados Unidos y el Reino Unido se acercan a la jubilación con la posibilidad de administrar sus propios ahorros, en lugar de recibir un ingreso garantizado de por vida, según un nuevo estudio sigma del Swiss Re Institute. Este cambio generacional ofrece a las personas mayor capacidad de decisión sobre sus finanzas, pero también les asigna una mayor responsabilidad en decisiones que pueden determinar su seguridad financiera durante décadas, desde la generación de ingresos para la jubilación hasta la transferencia del patrimonio y la financiación de los cuidados en la vejez.
Velina Peneva, directora ejecutiva de Reaseguros de Vida y Salud de Swiss Re, señaló: “Los seguros de vida están para ayudar a las personas a afrontar algunas de las decisiones financieras más importantes de sus vidas. Facilitar la comprensión y el acceso a los seguros puede contribuir a identificar las soluciones adecuadas. Al combinar las fortalezas de las aseguradoras, los asesores, los bancos y la tecnología, nuestro sector puede ayudar a que más personas obtengan la protección y la seguridad financiera que necesitan, cuando las necesitan”.
Las decisiones sobre la jubilación son cada vez más complejas
El cambio en la forma en que las personas administran sus pensiones ya es evidente. Según el informe sigma, en uno de los planes de pensiones más grandes de Estados Unidos, más de la mitad de los jubilados optó en 2018 por retirar y administrar sus fondos por cuenta propia, frente a solo el 10 % en 2000. En el Reino Unido, en 2024, el 36 % de los activos de pensiones a los que accedieron los jubilados se retiró en efectivo, en lugar de destinarse a generar ingresos de por vida.
Esto significa que las personas deben asumir decisiones más complejas sobre cuánto dinero retirar en efectivo, cuánto mantener invertido, qué dejar a sus familias y cómo pagar los cuidados que puedan necesitar en la vejez. Para tomar decisiones acertadas, aumenta la necesidad de asesoramiento, no solo sobre los ingresos durante la jubilación, sino también sobre la transferencia del patrimonio y los cuidados en etapas avanzadas de la vida.
James Finucane, director de Investigación Económica de Vida y Salud del Swiss Re Institute, afirmó: “A medida que las personas asumen una mayor responsabilidad sobre su jubilación, el asesoramiento de confianza adquiere más valor. Esto está cambiando la dinámica económica de la compra de seguros de vida por parte de los consumidores e incrementando la competencia en el sector. Para los consumidores, esto es positivo, ya que un mayor acceso a la protección aseguradora y a soluciones para la jubilación puede fortalecer la resiliencia financiera de los hogares a largo plazo”.
El cambio está transformando el mercado de los seguros de vida
A medida que más personas buscan ayuda para tomar decisiones financieras importantes, los bancos y los asesores desempeñan un papel cada vez más relevante en la comercialización de seguros de vida y productos para el cuidado en la vejez.
Esto intensifica la competencia por llegar a los consumidores y asesorarlos, además de atraer nuevas inversiones al mercado. El estudio sigma señala que solo tres grupos estadounidenses de intermediación respaldados por capital privado realizaron más de 300 adquisiciones anunciadas públicamente de organizaciones independientes de comercialización, agencias de distribución y grupos de asesoría entre 2017 y 2025. Esta consolidación está dando lugar a empresas de mayor tamaño, con más capacidad para invertir en tecnología y brindar apoyo a los asesores, lo que potencialmente les otorga una mayor influencia sobre la comercialización de seguros y productos para la jubilación.
Para las aseguradoras de vida, esto hace cada vez más importante trabajar con bancos, asesores y otros distribuidores que atienden a estos clientes. También refuerza la necesidad de que los productos y servicios sean fáciles de comprender, recomendar y contratar tanto para los asesores como para los consumidores.
El momento también es importante. El informe sigma identifica los años previos a la jubilación como un periodo decisivo, durante el cual comienzan a definirse las decisiones sobre ingresos, inversiones, herencias y cuidados futuros. Los cuidados de larga duración son un buen ejemplo: por lo general, los seguros deben contratarse años antes de que se necesiten esos cuidados, por lo que es fundamental establecer contacto con anticipación con las personas que podrían requerir protección más adelante.
La tecnología facilita el acceso a los seguros de vida, pero el asesoramiento humano sigue siendo importante
El estudio sigma del Swiss Re Institute analizó 197 iniciativas de tecnología e inteligencia artificial divulgadas públicamente por importantes aseguradoras de vida internacionales y determinados intermediarios. El informe encontró que alrededor del 70 % se concentra en los aspectos del seguro con los que los consumidores interactúan directamente. La tecnología se utiliza para ayudar a las personas a comprender sus opciones, contratar seguros, acceder a asistencia después de adquirir una póliza y presentar reclamaciones.
La tecnología también puede ayudar a los asesores a encontrar información, comparar opciones y gestionar tareas administrativas y de seguimiento. El objetivo es sencillo: dedicar menos tiempo a la administración y más tiempo a ayudar a las personas a tomar decisiones acertadas.
Aunque la inteligencia artificial puede hacer más eficientes el asesoramiento y los procesos, las personas siguen recurriendo a la ayuda humana para las decisiones más complejas. Una encuesta realizada a cerca de 3.000 consumidores en siete países encontró que casi dos tercios preferían la interacción humana para transacciones complejas, como la gestión de reclamaciones.
Este equilibrio entre tecnología y asesoramiento humano será aún más importante a medida que evolucionen los sistemas de pensiones. Las decisiones sobre la jubilación son profundamente personales y pueden determinar la seguridad financiera de las personas durante décadas, lo que aumenta la necesidad de recibir asesoramiento antes y durante esta etapa. Para las aseguradoras y sus aliados, la oportunidad consiste en aprovechar la tecnología para facilitar el acceso al asesoramiento y a los seguros, sin dejar de garantizar el acompañamiento humano cuando las personas lo necesiten.




