Según el Departamento Nacional de Planeación (DNP), en el segundo trimestre de 2025 el sector logístico aportó el 4,9 % al Producto Interno Bruto (PIB) del país, consolidándose como uno de los motores de la economía colombiana. En este escenario, comienzan a destacarse iniciativas que no solo acompañan el crecimiento del sector, sino que logran optimizar costos, fortalecer la rentabilidad y reducir el impacto ambiental.
Es en este contexto donde Central de Maderas, compañía colombiana especializada en estibas o pallets de madera, ha desarrollado un modelo de economía circular aplicada a la logística, que integra reforestación, reparación y reutilización de estibas. Gracias a este enfoque, la empresa produce anualmente más de 500.000 estibas nuevas y recupera cerca de 200.000 unidades adicionales, permitiendo a sus clientes alcanzar ahorros de hasta un 60 % en la inversión anual en estibas, lo que se ha traducido en ahorros que superan los $3.463.733.826 dentro de las operaciones logísticas.
Reforestación: el punto de partida del modelo sostenible
La base de esta estrategia es una política estructurada de reforestación y autoabastecimiento, diseñada para garantizar la disponibilidad de materia prima sin afectar los ecosistemas naturales. Central de Maderas cuenta con más de 500 hectáreas de bosques propios reforestados, en los que se han sembrado más de 340.000 árboles, lo que le permite asegurar el origen legal de la madera y evitar el uso de especies nativas.
El suministro de madera proviene de fuentes 100% reforestadas y certificadas, bajo esquemas de cosecha planificada y reposición continua. En este modelo, cada árbol forma parte de un ciclo productivo controlado, en el que la tala está acompañada por procesos de siembra y regeneración que garantizan la sostenibilidad del recurso a largo plazo.
“Al ser nuestros propios proveedores, podemos garantizar el origen legal de la madera y proteger los ecosistemas colombianos. La reforestación es la base que nos permite operar hoy sin comprometer el mañana”, explica David Marín, gerente general de Central de Maderas.
Como parte de este enfoque, la compañía implementa prácticas de simbiosis industrial, mediante las cuales subproductos del proceso maderero, como astillas y serrín, son transformados en paneles aglomerados o biomasa, eliminando el desperdicio de madera y maximizando el aprovechamiento del recurso.
Reparación y reutilización: extender la vida útil de las estibas
El segundo eje del modelo se centra en la reparación y reutilización de estibas, un proceso que va más allá del reacondicionamiento físico del activo e incorpora un componente clave de capacitación y acompañamiento a los clientes, permitiendo reducir el consumo de materia prima y generar impactos ambientales medibles, como la reutilización de 10.924 kilos de madera, la reducción de 103,2 kilos de huella de carbono y la protección de 18.586 árboles que dejaron de talarse.
Las estibas usadas son recuperadas directamente desde las operaciones de las empresas y trasladadas a plantas especializadas, donde pasan por procesos técnicos de inspección, reparación y reacondicionamiento, que permiten reincorporarlas a la cadena logística en condiciones óptimas. “Gracias a este esquema, una estiba puede alcanzar hasta 10 años de vida útil, reduciendo de forma significativa la necesidad de fabricar nuevas unidades”, agrega Marín.
Uno de los factores determinantes ha sido la formación de los equipos operativos de los clientes. La compañía desarrolla programas de capacitación dirigidos a montacarguistas, operarios y personal logístico, enfocados en el uso adecuado de las estibas, buenas prácticas de manipulación y prevención de daños prematuros.
Hasta la fecha, más de 800 personas han sido capacitadas, lo que ha permitido disminuir el desgaste innecesario de las estibas y reducir un costo operativo que impacta directamente la eficiencia y la rentabilidad de la cadena de suministro.
De acuerdo con un análisis de IMARC Group – Latin America Pallet Market, el mercado de pallets en Latinoamérica alcanzó cerca de 344,5 millones de unidades en 2024 y se proyecta que llegue a 513,3 millones de unidades en 2033. Estas cifras reflejan el dinamismo del sector logístico y la creciente demanda de soluciones que integren control, eficiencia operativa y rentabilidad, sin perder de vista los criterios de sostenibilidad.
En este escenario, modelos que combinan trazabilidad, economía circular y uso responsable de los recursos comienzan a perfilarse como un factor clave para que las empresas puedan acompañar el crecimiento del mercado, fortalecer su competitividad y responder a las nuevas exigencias ambientales y operativas de la región.




