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Colombia, uno de los países más afectados de Latam por fraude a los comercios minoristas

Con el avance de la tecnología, la diversidad de soluciones de cobro pueden acarrear ciertos riesgos, como la clonación de tarjetas. Colombia, uno de los países más afectados de la región con un promedio de 725 ataques mensuales a comercios minoristas.

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Computer hacker and cyber crime

Las transacciones y compras sin efectivo son cada vez más frecuentes, a través de métodos de pago como tarjetas débito y crédito. En la medida en que los pagos digitales aumentaron, también lo hicieron los crímenes económicos y fraudes como falsificación, alteración de documentos físicos o digitales y ocultamiento de información. Por ejemplo, el skimming o clonación de tarjetas, ha sido una de las estafas que ha adquirido nuevas formas como delito informático.

En esta misma línea, una modalidad en alza en países como Argentina, México y Colombia afecta a los usuarios de tarjetas en los comercios. Falsos agentes de servicio técnico se acercan al establecimiento para hacer mantenimiento de los datáfonos o terminales de pago. Y, con esta excusa, los estafadores cambian la configuración de manera local, instalan un malware, roban la información financiera, interceptan y hasta redirigen los datos de las tarjetas a servidores externos.

De acuerdo con la encuesta El verdadero costo del fraude en América Latina 2021, de LexisNexis, realizada a compañías de comercio minorista, comercio electrónico y servicios financieros, en promedio las empresas colombianas reciben 725 ataques exitosos al mes.  Entonces, ¿cómo prevenirlo? Santiago Lorenzo, co fundador y CTO de Menta compañía que brinda soluciones de pago embebidas para empresas con redes de comercio, recomienda:

  1. Verificar siempre la identidad de los agentes de servicio técnico para asegurar que el personal de la visita hace parte de la empresa con la que tiene la terminal. De igual forma, esta verificación también se debe hacer con la empresa prestadora del servicio. “En general, el prestador del servicio de terminales deja un calco con un número oficial para hacer validaciones”, comenta.
  1. Acogerse a beneficios de la tecnología, como por ejemplo la posibilidad de reducir la interacción humana. “Hoy en día existen terminales de pago inteligentes o SmartPOS, que no tienen servicio técnico humano, sino que se actualizan automáticamente, de manera remota e independiente con la compañía que los gestiona, como es el caso de Menta”, explica Lorenzo. Esta característica reduce significativamente este riesgo de estafa, tanto para los comercios como para los consumidores.
  1. Otro hábito importante que el CTO recomienda es estar constantemente atentos a los servicios de notificaciones  de sus bancos y/o emisores de tarjetas. Validar que tengan activados estos servicios con el fin que pueda rastrear cada transacción que se haga con su tarjeta, a través de un email o mensaje de texto.
  1. Evitar que los comerciantes manipulen su tarjeta. Crear consciencia tanto desde los comercios como de los usuarios. Generalmente, el personal del comercio suele manipular el plástico o se lo lleva hasta la terminal de pago lejos del comprador, particularmente en Argentina esto sigue siendo una (mala) práctica frecuente. Lo que debería hacerse, es que el comerciante no toque la tarjeta en ningún momento, simplemente le acerquen la terminal al usuario y el comprador es quien hace el pago de forma efectiva” aconseja Lorenzo.
  1. Por último, el comercio podría tomar la práctica preventiva de tener anotados los números de teléfonos oficiales de las tarjetas (Visa, Master, etc), con el fin de validar rápidamente que está hablando con un representante oficial y así evitar caer en una estafa de teléfono falso.

Finalmente, el CTO de Menta recuerda que la tecnología está en constante evolución: “El usuario puede exigir a su banco que le de una tarjeta con ENV, que es la más segura y no se puede copiar.  Estas son las que permiten ser usadas en la terminal mediante un chip o contactless, lo que evita usar la banda magnética, que es fácilmente copiable y obsoleta a nivel seguridad”.