Inicio Negocios Aranceles en 2026: ¿están las empresas en Colombia preparadas para un entorno...

Aranceles en 2026: ¿están las empresas en Colombia preparadas para un entorno comercial cada vez más volátil?

2

El comercio global está entrando en una nueva etapa marcada por una volatilidad arancelaria persistente, en la que una disrupción suele ser reemplazada rápidamente por otra. De acuerdo con las perspectivas de comercio 2026 de KPMG Economics, esta dinámica se asemeja a un efecto “hidra”: resolver una barrera arancelaria suele dar paso a nuevas complejidades, obligando a las empresas a ajustar de manera continua sus cadenas de suministro, sus planes de inversión y sus modelos operativos.

Aunque desde abril de 2025 se ha observado una nueva ola de tensiones arancelarias a nivel internacional, los flujos de comercio han mostrado resiliencia. Sin embargo, esa capacidad de adaptación ha implicado una rápida reconfiguración de las operaciones: las compañías están modificando sus estrategias de abastecimiento, gestionando exenciones y respondiendo a un uso cada vez más frecuente de la política comercial como herramienta de protección de industrias estratégicas. Para 2026, se estima que la tasa arancelaria efectiva de Estados Unidos alcance un pico cercano al 13%, más de cuatro veces por encima de los niveles de inicios de 2025.

En este contexto, KPMG identifica tres dinámicas que ya están incidiendo en la toma de decisiones empresariales. La primera es que la incertidumbre está afectando la inversión incluso antes que los precios, pues muchas compañías están aplazando decisiones de contratación y asignación de capital en medio de la volatilidad de las políticas comerciales, aun cuando la demanda se mantiene estable. La segunda es una retaliación más rápida y amplia entre socios comerciales, lo que eleva el riesgo de contramedidas, reglas de origen más estrictas y mayores cargas de cumplimiento. La tercera es un giro hacia la resiliencia, con empresas que están dejando atrás modelos puramente “just in time” para migrar hacia esquemas con abastecimiento diversificado, nearshoring y mayores márgenes de inventario.

“En un escenario de crecientes tensiones comerciales que están redefiniendo las cadenas de suministro, la política arancelaria se ha convertido en una palanca decisiva de competitividad para América Latina. En Colombia, la discusión no debería centrarse simplemente en subir o bajar aranceles, sino en encontrar el balance adecuado. Una protección focalizada y temporal puede respaldar industrias estratégicas, pero aumentos generalizados pueden elevar los costos de los insumos y debilitar la competitividad exportadora. La prioridad debería ser reducir barreras para bienes de capital e insumos intermedios que fortalezcan la producción con valor agregado. Las fricciones comerciales entre Estados Unidos, China y la Unión Europea están generando disrupciones, pero también abren oportunidades”, señaló Douglas P. Zuvich, Regional Managing Partner, Tax and Legal Services de KPMG Latin America.

Para Colombia, la volatilidad arancelaria impacta directamente variables como precios, competitividad y continuidad del suministro, especialmente en sectores dependientes de insumos importados o expuestos a mercados de exportación. Al mismo tiempo, en la medida en que las compañías globales priorizan jurisdicciones con marcos comerciales predecibles y estabilidad institucional, la competencia por atraer inversión se vuelve más intensa.

Tensiones recientes en la región, como la disputa arancelaria entre Colombia y Ecuador, evidencian además la rapidez con la que pueden escalar estos episodios, obligando a las empresas a revisar rutas logísticas, contratos y niveles de exposición transfronteriza.

Ante este panorama, KPMG plantea que las compañías deben adoptar una aproximación más disciplinada y proactiva frente al riesgo comercial. Esto implica evaluar su nivel de exposición en tiempo real, identificando productos críticos, proveedores sensibles y márgenes en riesgo dentro de sus cadenas de suministro; prepararse para múltiples escenarios, con estrategias de respuesta frente a cambios arancelarios, retaliaciones y ajustes regulatorios; y fortalecer su resiliencia operativa mediante una mayor diversificación del abastecimiento y una logística más flexible.

“América Latina, y particularmente Colombia, puede posicionarse como una alternativa confiable dentro de cadenas de suministro reconfiguradas si logra ofrecer una política comercial predecible, una aduana eficiente y mayor certeza regulatoria. En un mundo más proteccionista, los países competirán menos a través de muros arancelarios y más a través de productividad, resiliencia e integración en mercados globales de mayor valor”, agregó Zuvich.