Actualmente el 92% de las personas en el país ya utiliza IA en alguna tarea de su trabajo, sin embargo, esto ha llevado a tener un nuevo problema: compañías que implementan estas tecnologías sin controles claros sobre privacidad, seguridad o manejo de datos.
Aunque muchas organizaciones siguen viendo la IA como una simple compra tecnológica, especialistas en informática interna advierten que el verdadero reto está en cómo se usa dentro de las operaciones diarias y en las decisiones humanas que acompañan su implementación.
De acuerdo con SONDA, empresa experta en transformación digital, uno de los errores más frecuentes es creer que la inteligencia artificial puede operar “sola” o reemplazar completamente equipos de trabajo. En la realidad, la automatización funciona principalmente para tareas repetitivas y operativas, mientras que las decisiones críticas siguen dependiendo de las personas.
«Muchas empresas todavía creen que implementar IA se reduce a adquirir una plataforma. El problema es que no construyen políticas internas ni definen qué información se puede compartir y cuál no”, señala Richard Ramírez, Gerente de Informática Interna en SONDA.
El riesgo se vuelve más delicado cuando los empleados utilizan versiones gratuitas de herramientas de inteligencia artificial para cargar documentos internos, bases de datos, contratos o información estratégica. En varios casos, las organizaciones desconocen qué ocurre con esos datos una vez son procesados por plataformas abiertas.
Una de las principales amenazas actuales es la pérdida de control sobre la información corporativa. Esto incluye riesgos de filtración, uso indebido de datos para entrenamiento de modelos y posibles escenarios de suplantación o exposición pública de contenido sensible.
Además del componente tecnológico, el problema también es cultural. Muchas compañías siguen enfrentando resistencia al cambio, desconocimiento sobre las capacidades reales de la IA y falta de formación para sus equipos. Esto termina provocando inversiones que no generan resultados concretos o implementaciones desconectadas de las necesidades reales del negocio.
En sectores industriales y manufactureros, por ejemplo, la inteligencia artificial ya puede utilizarse para optimizar maquinaria, prevenir fallas operativas o automatizar procesos de producción. Sin embargo, expertos advierten que en Colombia aún existe una brecha importante entre el potencial de la tecnología y su aplicación estratégica.
Otro punto crítico es la ausencia de lineamientos formales para el uso responsable de estas herramientas. Actualmente, muchas empresas permiten el uso de IA sin políticas escritas sobre privacidad, autenticidad de contenidos, manejo de información sensible o validación de resultados.
Para Ramírez, el debate empresarial ya no deberá centrarse únicamente en cuánto invertir en inteligencia artificial, sino en cómo gobernarla dentro de las organizaciones. “El verdadero desafío es evitar que las empresas pierdan el control de su información o tomen malas decisiones por implementar estas herramientas sin una estrategia clara”, concluye el gerente.




