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La audición y la salud cardíaca: ¿cuál es la relación entre ambas?

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El corazón y el oído pueden parecer órganos completamente distintos, pero comparten un elemento fundamental: una circulación sanguínea adecuada. Con motivo del Día Mundial de la Reanimación Cardíaca, que se celebra cada 16 de octubre para crear conciencia sobre el paro cardíaco y la importancia de la reanimación cardiopulmonar, los especialistas en salud auditiva de GAES, una marca de Amplifon, llaman la atención sobre una relación menos conocida que se ha explorado en varios estudios: la que existe entre la salud cardiovascular y la audición.

Esta relación debe interpretarse con cautela. La insuficiencia cardíaca no es lo mismo que un paro cardíaco, y tampoco hay evidencia suficiente para concluir que sea la causa de la pérdida auditiva. La insuficiencia cardíaca es una afección crónica en la que el corazón tiene dificultades para bombear sangre de manera adecuada, mientras que el paro cardíaco ocurre cuando el corazón deja de bombear sangre de manera efectiva.

Varios estudios han encontrado una relación entre la salud cardiovascular y la audición. Un análisis realizado en adultos mayores de 70 años reveló que el 74,4 % de quienes reportaron insuficiencia cardíaca presentaban pérdida auditiva, en comparación con el 63,3 % de quienes no padecían esta afección. Aunque esto no prueba una relación causal directa, sí subraya la importancia de adoptar un enfoque integral respecto a la salud cardiovascular y auditiva.

“El oído interno necesita un flujo sanguíneo adecuado para funcionar correctamente. Por eso, cuando hay factores que afectan la salud vascular, también es importante prestar atención a posibles cambios en la audición. Esto no significa que las enfermedades cardíacas causen necesariamente pérdida auditiva, pero sí nos recuerda que la salud debe abordarse de manera integral”, explica Lorena Romero, audióloga y gerente comercial de GAES Colombia.

Señales que no deben pasarse por alto

Algunos signos que pueden indicar cambios en la audición incluyen:

  • Pedir con frecuencia a las personas que repitan lo que dijeron.
  • Subir el volumen de la televisión o del celular más de lo habitual.
  • Sentir que las personas hablan demasiado bajo.
  • Tener dificultades para entender las conversaciones en lugares con ruido de fondo.

Los expertos recomiendan incorporar el cuidado de la audición en los chequeos médicos preventivos, especialmente a medida que las personas envejecen o cuando existen factores de riesgo cardiovascular. Mantener bajo control la presión arterial, el nivel de azúcar en la sangre y el colesterol; realizar actividad física de acuerdo con las recomendaciones médicas; evitar el tabaco; y someterse a exámenes de audición periódicos son medidas que pueden contribuir al bienestar general.

La Organización Mundial de la Salud estima que, en la actualidad, más de 1,5 mil millones de personas viven con algún grado de pérdida auditiva y que 430 millones necesitan servicios de rehabilitación. Para el año 2050, casi 2,5 mil millones de personas podrían tener algún grado de pérdida auditiva.

En lugar de considerar el corazón y el oído como sistemas aislados, la evidencia disponible refuerza una idea: cuidar la salud cardiovascular y prestar atención a los cambios en la audición forman parte del mismo compromiso con la salud y la calidad de vida. Si aparecen señales como pedir repeticiones, subir el volumen o tener dificultades para seguir conversaciones, revisarlas no tiene por qué sentirse como un proceso complejo: una evaluación auditiva puede ser un primer paso sencillo para entender qué está ocurriendo.

Así como la presión arterial, el colesterol o la glucosa forman parte de los controles preventivos de salud, la audición también merece atención. Sin embargo, cuando los cambios aparecen de manera gradual, es fácil acostumbrarse a ellos y dejar la revisión para más adelante. Cuando los cambios en la audición aparecen de manera gradual, es común acostumbrarse a ellos o restarles importancia. Desde GAES, la invitación es clara: Deja de posponer tu audición, porque revisar cómo estás escuchando es más fácil de lo que piensas. Una revisión auditiva puede ser un primer paso sencillo para identificar posibles cambios, conocer el estado de la audición y recibir orientación profesional de manera oportuna.